lunes, 2 de abril de 2012

CAMBIO


Yoga, meditación, dieta ayurvedica, budismo, biodanza. Si alguien me hubiera dicho hace ocho meses que practicaría todas estas disciplinas lo hubiera tomado por loco.
Yo ateo convencido, escéptico de todo lo espiritual, cuya filosofía de vida rayaba lo existencial y casi lo nihilista, me encuentro ahora practicando todas esas actividades con la dedicación que durante  veinte años tuve con el atletismo.
Después de desoír durante demasiados años las alarmas que mi cuerpo me enviaba en forma de lesiones y compulsivas formas de vivir, este cuerpo dijo basta.
Circunstancias varias que ahora comprendo nada casuales (entiendo que no hay casualidades y si causalidades) me llevaron al Yoga con mi amigo Joaquín, lo siguiente fue la medicina ayurvedica fundamental en el proceso de cambio del que trata este escrito.
La profunda desintoxicación que he logrado con el tratamiento ayurvedico ha facilitado de forma total el adentrarme en tan diferentes disciplinas. DISCIPLINA, palabra clave en este proceso, única virtud que traigo de tantos años de entrenamientos extenuantes.
En uno de los fines de semana de Yoga de Joaquín conocí la meditación. Yo hiperactivo por naturaleza, difícilmente me veía meditando, en total quietud durante horas, intentando estar atento a la respiración sin que un sinfín de pensamientos me asaltaran a cada momento.
Ya llevo unos tres meses y los beneficios son multiples y entiendo la meditación como el método más poderoso para la sanación que unido al Yoga (meditación en movimiento) logra un equilibrio fundamental.
Y EQUILIBRIO puede ser otra palabra clave, durante años el desequilibrio ha sido constante en mi vida, intensos entrenamientos seguidos de comidas pantagruélicas y plenas de azúcar, millones de horas delante de la televisión, necesitando siempre un estimulo sensorial para que mi vida tuviera un sentido.
Ahora me descubro contemplando el vuelo de unos pájaros en un parque u observando con total placidez el devenir de la gente por la playa, en la ciudad.
Siempre he tenido  ciertas dificultades para relacionarme con el entorno, me he sentido desubicado, en el trabajo, en mis aficiones (atletismo), con pocos pero magníficos amigos, reprimiendo una personalidad que luchaba por expresarse.
Gracias a la biodanza estoy logrando paliar estos defectos, mostrándome al mundo tal como soy, alguien afectivo, con muchas ganas de amar y ser amado. En la primera clase de biodanza creo que di más abrazos y besos que en toda mi vida.
Indudablemente me queda un camino inmenso por recorrer, pero como dice mi amigo Emilio “ya estoy en el camino”.
En una de las muchas conversaciones que he tenido ( y tendré) con mi medico ayurveda (Manuel) me decía que en cierto modo había recuperado la inocencia, espero que así sea y pueda contemplar con renovados ojos todo este mundo nuevo para mí.
Son muchas las personas a las que tengo que agradecer su ayuda, todos son mis amigos, forman parte de mi vida.
A Joaquin por su profunda sabiduría, a Isabel por su valentía, a Rafa por sus silencios de los que tanto aprendo, a Manuel porque me enseño a escuchar, a Manolo por sus interminables lecciones, a Mayte mi remedio rescate y a Roberta por su infinita dulzura.

ENCUENTRO EN LAS NUBES


En un principio no tenía previsto ir al Encuentro Nacional de Biodanza, al anularse la actividad que pensaba hacer me decidí con premura  ir a tal encuentro. No sabía dónde me metia.
El encuentro era en el hotel Torrequebrada, llegamos el viernes, la presentación, encuentros con amigos y primera vivencia multitudinaria. A partir de ahí un torbellino de sensaciones maravillosas se apodero de mi, cualquier momento del día era apropiado para charlar ,abrazar, besar. Conocer la labor de maravillosos “ facilitadores” de todo el mundo, llenos de sensibilidad que hacían fáciles los ejercicios propuestos en sus vivencias. Yo fui a tres, en la 1ª me enamore de la vida con Tiziana y Olivero, en la segunda me enamore del Señor de los Anilllos con David, en la tercera me enamore de todo el mundo con el taller de sexualidad de Margarita. Impresionante el trabajo de todos basado en el genial Rolando Toro.
Uno tiene la sensación final de que el mundo todavía tiene una oportunidad, que si biodanzamos juntos podríamos arreglar muchas cosas. Es, ya lo sé, una utopía, pero es bello pensar que podría ser.
Para mí ha sido una experiencia única, la vuelta a casa ha sido bastante dura, el mundo real te pone en tu sitio, pero espero que la semilla que en mí ha sido plantada crezca con fuerza y seamos capaces de llegar a ese amor indiscriminado e incondicional del que se habla en biodanza.
Especial agradecimiento a los integrantes de la Escuela de Biodanza Al-andalus con Tuco a la cabeza que facilitaron “muy mucho” nuestra estancia.
Os animo a probar una clase de biodanza, a algunos ya nos ha cambiado la vida.

MEDITACION


Cuando empecé a practicar yoga la primera vez hace ahora 22 años escuche hablar de la meditación, seguramente en aquella época meditaría en alguna ocasión, no lo recuerdo, lo que si recuerdo era a mi profesor hablar de que se podía meditar mientras uno caminaba contando las respiraciones. A mis veinticinco añitos me parecía un disparate. Bastantes años después coincidí en casa de unos amigos con un grupo que practicaban meditación, hablaban de muchas horas practicando, incluso por las noches, de nuevo me pareció un disparate.   
                           
Pensar en aquella época que se podía estar en total quietud, con la mente en blanco, conectado a una incierta conciencia superior me parecía una total pérdida de tiempo.

Cuando asistí este mayo pasado a mi primer Kadampa y recibí las primeras nociones de cómo meditar (la postura, la atención a la respiración) se reavivo en mi el interés. Comencé por ir a lo más cercano, la meditación Shambala ( postura cómoda , atención a la respiración, no apego a los pensamientos, ojos abiertos ) en la que además se meditaba andando.

Pero pronto apareció en mi vida la VIPASSANA en su primer estadio ANNAPANA (atención a la respiración).La postura es más exigente ( si no que se lo digan a mis rodillas), ojos cerrados y atención a la respiración, etc. Las primeras meditaciones en compañía estaban llenas de sorpresas ( el prana hacia de las suyas ), las expectativas se dispararon, pero una vez que  comencé a meditar solo la cosa se endureció; había días que a los veinte minutos ya no podía más, los pensamientos eran intensos y difíciles de controlar. Es fundamental no crearte demasiadas expectativas.

Pronto iré a mi primer retiro de VIPASSANA en Barcelona, tengo una inmensa ilusión. Diez días meditando unas once horas me parece una locura pero creo que estoy preparado.

Lo que a mí me aporta la meditación es por un lado una tranquilidad apenas vislumbrada en mi vida anterior, a veces cuando estoy nervioso el simple hecho de “sentarme” y aquietar mi mente logra que el resto del día sea diferente. Por otro lado logro tomar cierta distancia con los pensamientos, observándolos, no apegándome a ellos, dándome cuenta de lo impermanente de los mismos. Estoy convencido además de su poder sanador.


Os animo a que encontréis un hueco en vuestras vidas y practiquéis este reencuentro con vosotros mismos. Hay muchas formas de meditación y cada cual puede encontrar la adecuada. Por cierto la foto es de mi amigo Jorge Zapata, un gran fotógrafo y meditador.